VENTANA DE FORMACIÓN Nº 22. DICIEMBRE 2018

Queridos Hermanos, comenzamos un maravilloso mes de diciembre cargado de festividades para todos nosotros, los creyentes.
Empezaremos con el día 8, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original.
De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.
El 8 de diciembre se celebra el día de la Inmaculada Concepción y es fiesta nacional en España. Esta festividad tiene su origen en el llamado Milagro de Empel, un suceso acaecido el 7 y 8 de diciembre de 1585, a raíz del cual la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles y actual infantería española.

También el día 25 celebraremos la Natividad de nuestro Señor Jesucristo, encarnado en el seno de la Virgen María y hecho hombre, nacido para la redención de todos nosotros.

EVANGELIOS DEL MES DE DICIEMBRE
En el segundo domingo, la lectura del evangelio de San Lucas (3, 1-6), nos ofrece el comienzo de la vida pública de Jesús y la buena nueva a la humanidad. Es un evangelio absolutamente histórico pues nos comenta el tiempo histórico preciso en el que tienen lugar los acontecimiento. (Los personajes son conocidos: el emperador Tiberio sucesor de Augusto; el prefecto romano en Palestina que era Poncio Pilato; Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, como tetrarca de Galilea). Con ello nos demuestra la veracidad de lo que cuenta.

En el tercer domingo, San Lucas (3, 10-18) nos traslada a una escena preciosa junto a Juan El Bautista donde nos enseña lo importante que es compartir con los demás. San Lucas humaniza el mensaje del Bautista, el amor hacia los demás compartiendo con ellos todo lo que tenemos, siendo justos con nosotros mismos y con nuestros hermanos. San Juan pide un cambio de rumbo en nuestro vivir, dándonos un mensaje de honradez con la posibilidad de contribuir a la verdadera paz que nos traerá alegría. Así mismo acalla los rumores que le nombraban como Mesías diciendo “yo os bautizo con agua, pero el que viene os bautizara con Espíritu Santo y fuego….”

Nos adentraremos en el cuarto domingo de adviento siendo esta la puerta a la Navidad, puerta que abre una figura importantísima: María.
Con el evangelio que nos ofrece Lucas (1, 39-45) donde nos relata la visita de María a su prima Isabel, embarazada de Juan el Bautista, con la que quiere compartir al gozo y la alegría de lo que Dios hace por su pueblo. Es como una visita divina ya que María podría llevar ya en su vientre al Mesías, al heredero del trono de David, esta escena de la visitación es done se arranca el elogio para el creyente por parte de Isabel “la que ha creído” (he pisteúsasa). Vemos a María ensalzada por su fe, porque ha creído el misterio escondido de Dios y está dispuesta a prestar su vida para que los hombres no se pierdan por los caminos de la vida, porque puede traer en su seno a aquél que salvará a la humanidad.

El último evangelio del mes de diciembre (V día de la Octava de la Navidad), San Lucas (2,22-35) nos relata el hecho de Jesús más humano, quiso ser como cualquier persona terrenal, ser “uno de tantos” incluso cumplió el precepto del “rescate”, Los hijos primogénitos debían presentarse en el templo para ofrecer un sacrificio por ellos, José y María cumplen con este requisito, sacrificando la ofrenda de los pobres: un par de tórtolas o dos pichones.
Ya desde el inicio de su vida hay personas que están esperando al Mesías, inspiradas por el Espíritu Santo. Simeón es uno de ellos. Llama la atención la presencia del Espíritu Santo, tanto para comunicar la noticia a Simeón como para guiarle al Templo justo en el momento oportuno para encontrarse con Jesús. El Espíritu Santo vive en nosotros para que, durante el año que estamos a punto de comenzar, como una página de nuestra vida en blanco, podamos, como Simeón, “ver al Salvador, a la luz que alumbra a todas las naciones”; algo extraordinario que se da en lo ordinario.

Y solo me queda despedirme de vosotros deseando un próspero año 2.019, que os colme de felicidad y paz y todos vuestros sueños se cumplan pero no sin antes dejaros estas 10 recomendaciones de nuestro Santo Padre para vivir la Navidad:

1.-El pesebre representa la ternura de Dios
2.- Jesús nos dedicó toda su vida, dediquémonos a los demás
3.-El amor de la Navidad no se impone por la fuerza
4.-La Navidad es luz, es un camino, más allá de algo emotivo y los regalos
5.-En esta noche, hay salvación para todos los hombres (Tt 2,11)
6.-Los últimos, los humildes, como los pastores, recibieron al niñito
7.- No hay lugar para el miedo. La Navidad es amor renovado que vence siempre
8.- Vivir la Navidad acogiendo los problemas de quien está a nuestro lado
9.- ¿Cómo acogemos la ternura de Dios?
10.- Bondad, mansedumbre por una Navidad autentica

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS