VENTANA DE FORMACIÓN Nº 27. MAYO 2019

Comenzamos el mes de Mayo, el mes de las flores; el mes de María, nuestra madre y por ende el mes también de nuestra madre terrenal. La Iglesia, nuestra Iglesia otorga este mes a María para acercarnos más a Ella, para amarla, para conocerla.
Este primer domingo de mes celebraremos junto a nuestra Cofradía Hermana del Rosario y nuestras RRMM Dominicas la festividad de la Rosa a las 12:00 h. en la Iglesia de la Purísima Concepción, que tendrá también el carácter de misa de primero de mes.

Es este mes de Mayo un mes de celebraciones como los recordatorios a las apariciones de la Virgen de Fátima y Lourdes así como diversos actos y cultos en nuestra ciudad, como el acompañamiento que le hace nuestra Hermandad al rezo del Santo Rosario y Eucaristía a la Patrona de Jaén, María Santísima de la Capilla, el próximo 21 de mayo a las 20:00 h. y la procesión del Santísimo Cristo de Charcales de nuestro vecino barrio de la Glorieta, popularmente conocido como el Cristo del Arroz,

También celebraremos las cruces de Mayo los días 3, 4 y 5 de mayo, punto de encuentro de Cofrades

EVANGELIOS DEL MES DE MAYO

Comenzamos el III Domingo de Pascua con la lectura del evangelio de San Juan (21, 1-19). Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar. Tres preguntas que realiza Jesús a Simón Pedro sobre su amor hacia Él y tres respuestas memorables: “Apacienta mis corderos”, “Pastorea mis ovejas” y “apacientas mis ovejas”. ¿Nos acordamos de las tres negaciones de Pedro? ¿Quería resarcir Jesús a Pedro de esas negaciones anteriores? Los discípulos reconocen inmediatamente a Jesús cuando se les presenta. El Señor le pide a Pedro el testimonio de su amor y su fidelidad, porque a él le debe encomendar la responsabilidad de la primera comunidad de discípulos. Pedro, pues, se nos presenta como el primero, pero entendido desde la experiencia del amor. Jesús pide echar las redes, pescar en el río. Ser “pescadores de hombres”

El IV Domingo de Pascua nos lleva a bucear en la lectura del evangelio según San Juan (10, 27-30). Domingo llamado del Buen Pastor. Está situado en el marco de la fiesta de la dedicación del Templo de Jerusalén y le acosan a preguntas sobre si es verdaderamente el Mesías. Jesús, aparentemente, no quiere contestar a esa pregunta intencionada, pero en realidad no desvía la cuestión, sino que les habla con un lenguaje más vivo, más radical con una forma de entender el mesianismo en clave distinta de los judíos. El verdadero Mesías es el que sabe dar “la vida por las ovejas”, es decir, por el pueblo. Se revela el sentido ejemplar, global, del buen pastor, símbolo de la gracia y termina el Evangelio con una rotunda afirmación por parte de Jesús: “Yo y el Padre somos uno”.

V Domingo de Pascua para reflexionar sobre la Lectura de San Juan (13, 31-33a. 34-35). Estamos, en el evangelio de Juan en la última cena de Jesús. Ese es el marco de este discurso de despedida, testamento de Jesús a los suyos. La última cena de Jesús con sus discípulos quedaría grabada en sus mentes y en su corazón. En esta lectura San Juan no se centra en la institución de la Eucaristía sino en otros signos y palabras de Jesús tremendamente importantes: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros” Jesús había venido para amar y este amor se hace más intenso frente al poder del mal. Ser cristiano es amarse los unos a los otros. Ese es el catecismo que debemos vivir. Todo lo demás encuentra su razón de ser en esta ley suprema de la comunidad de discípulos. Todo lo que no sea eso es abandonar la comunión con el Señor resucitado y dejar la verdadera causa del evangelio.

Terminamos este mes de mayo, mes de las flores a María en la Lectura del evangelio de Juan (14, 23-29). Estamos, de nuevo, en el discurso de despedida de la última cena del Señor con los suyos. Se profundiza en que la palabra de Jesús es la palabra del Padre. Pero se quiere poner de manifiesto que cuando él no esté entre los suyos, esa palabra no se agotará, sino que el Espíritu Santo completará todo aquello que sea necesario para la vida de la comunidad. Según Juan, Jesús se despide en el tono de la fidelidad y con el don de la paz. “El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió…. La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo”

PARA REFLEXIONAR:
¿Echamos nosotros también las redes?, ¿Somos pescadores de hombre como pidió Jesús a sus primeros discípulos y nos pide a nosotros? ¿Estamos capacitados para “pescar”?
¿Cómo cumplimos el mandamiento que Jesús nos mandó? “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. ¿Somos capaces de llevar a cabo este mandamiento?
Guardemos la palabra de Jesús de Dios y Él vendrá a nosotros y morará en nosotros.
PAZ Y BIEN HERMANOS. UN ABRAZO