VENTANA DE FORMACIÓN 44. FEBRERO 2021

Señor de la Piedad, más que nunca TE necesitamos, ten Piedad de todos nosotros, como tu Santo Nombre nos recuerda, Jesús, Rey, Hombre y Dios.Estrella, más que nunca TE necesitamos, sé nuestra guía en el mar oscuro de la vida, como tu Santo Nombre nos recuerda, Estrella del Mar, del Cielo y de nuestras vidas.
Desde la Vocalía de Formación, volvemos a encontrarnos, un mes más, con las Ventanas de Formación, con el objetivo de complementar la formación activa que la Vocalía propone para todos los cofrades con sus actividades durante todo el año. Con la sensación de que la trágica época en que vivimos se alarga en el tiempo, la vida cofrade trata de adaptarse lo mejor posible a esta situación. En mayor o menor medida, las actividades de la Hermandad Dominica y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Piedad, en su Sagrada Presentación al Pueblo, María Santísima de la Estrella, Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo de Guzmán continúan durante esta parte del año en la que entramos en las fechas más esperadas: la Cuaresma.

El próximo 17 de febrero se celebrará el miércoles de ceniza con el amargo sabor de haber conocido la noticia de que la Diócesis suprime todos los actos de culto externo en la provincia, tales como procesiones, viacrucis y cualquier otra manifestación de fe en la vía pública. Igualmente se exhorta a la celebración de cultos en las iglesias respetando siempre la normativa sanitaria, evitando que cualquier actividad que se realice en los templos represente una llamada para que acudan fieles de manera desordenada, excediendo el aforo establecido o provocando aglomeraciones que puedan ser causa de contagio.
Cultos como la Fiesta de la Candelaria del próximo 6 de febrero a las 19:30 h. En él recordamos la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento en la Eucaristía que celebraremos en nuestra Iglesia Conventual y que tendrá carácter de Misa de Hermandad. Este año por la pandemia no habrá presentación ante la Virgen de la Estrella, aunque seguro que nuestros más pequeños reciben igualmente la protección de María. Tampoco se celebrará la tradicional chocolatada con churros que con fin solidario organizaba nuestro Grupo Joven e Infantil. Igualmente se celebrará la Vigilia de Adoración al Santísimo Sacramento el 20 de febrero de 17 a 19:30 horas.

SIGNIFICADOS:
El 3 de febrero se celebra la festividad en torno a San Blas. Blas de Sebaste, venerado como san Blas fue un médico, obispo de Sebaste en Armenia (actual Sivas, Turquía) y mártir cristiano. Hizo vida eremítica en una cueva en el bosque del monte Argeus, que convirtió en su sede episcopal. Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio, durante las persecuciones a los cristianos de principios del siglo IV. San Blas tiene el honor de ser uno de los catorce santos auxiliadores. Se lo considera patrono de los enfermos de garganta (faringe) y de los otorrinolaringólogos. Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Al parecer pudo salvar la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de pescado. Este sería el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta el 3 de febrero y de ser el patrón de los médicos otorrinos. También como santo protector de ahogamientos y atragantamientos, sobre todo de niños, se suele decir «San Blas, pásale por detrás», o «San Blas bendito, que se ahoga este angelito». (En mi barrio, existe una versión un poco más castiza, forzando la rima, en la que se invoca al santo cuando alguien se atraganta, generalmente por ansia a la hora de comer y no cumplir con una masticación sosegada: “San Blas, san Blas, que se ahoga este animal”…)
En Jaén, existe una entrañable tradición: la de la venta de las rosquillas de san Blas confeccionadas en panaderías locales, en el patio de abluciones de la Iglesia de la Magdalena, donde se bendicen. En la misma sede parroquial, se hace una novena que culmina con la misa el día 3 de febrero; al término de ella se besa lo que se considera una reliquia del santo (un trozo de tibia).
REFLEXIÓN:
Oh! Grandioso San Blas, acudo ante ti como médico por excelencia para que me des tu intercesión Divino San Blas, obispo y mártir, para que Dios me libre de las dolencias de la garganta que estoy padeciendo en estos momentos y me cuide y libere de cualquier otro mal.
En esta pequeña oración nos encomendamos a san Blas para el dolor de garganta, pero que no nos debe de hacer olvidar que el obispo mártir fue capaz de ejercer la caridad como médico centrado en el cuidado de la salud, no sólo de personas, sino de animales. Esta actitud de retiro le canjeó enemigos. Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo, llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Pero un día vio que llegaban los cazadores y entonces espantó a las fieras y las alejó y así las libró de ser víctimas de la cacería. Entonces los cazadores, en venganza, se lo llevaron preso. Pero su llegada a la ciudad fue una verdadera apoteosis, pues todas las gentes salieron a aclamarlo como un verdadero santo. El gobernador le ofreció muchos regalos y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo. Entonces fue apaleado brutalmente y le desgarraron con garfios su espalda. El gobernador, al ver que el santo no dejaba de proclamar su fe en Dios, decretó que le cortaran la cabeza.

EVANGELIOS DEL MES DE FEBRERO
La lectura que nos ocupa este primer domingo, día del Señor, es la Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1,29-39): El evangelio “cura” las miserias
El evangelio de hoy es la continuación de lo que se había iniciado el domingo pasado con la actuación de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. En la vida de cada día, enfermedad, muerte, opresión nos acechan continuamente, pero Jesús ha venido para traer el evangelio liberador. Con su actitud desafiante, que se relata aquí como un ciclo de actuaciones de su vida, está poniendo en su sitio lo que debe ser el mensaje liberador de las buenas noticias.
Lo sagrado, lo religioso, lo espiritual tiene que ser humano. A Jesús, con fama de taumaturgo, le llevan todos los enfermos. Jesús rompe todas las normas, entra en las casas, toca a los enfermos, aunque sean mujeres, sale a las puertas de la ciudad. La fuerza irresistible, así lo ve Marcos, de evangelio ya no la pueden manejar las autoridades a su antojo. Jesús “enseña” que hay que sanar a los enfermos (hoy lo hace la medicina) y una sanación “milagrosa” no tiene por qué ser más importante que lo que Dios quiere que se haga por el conocimiento de la naturaleza. Pero Dios pide, para todos los curados y liberados de sus males una fe y una esperanza que es la fuerza del evangelio.

La lectura del evangelio del segundo domingo nos la va a acercar otro evangelista. Es la Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45): Liberar a los marginados, praxis del Reino
El relato evangélico está planteado, con mucho acierto, al final de la actividad de Jesús en esa jornada de Carfarnaún que nos ha venido ocupando los últimos domingos. La narración sigue un proceso liberador, en el que se ponen de manifiesto las actitudes de los hombres y los pensamientos de Dios. Un leproso, estaba excluido de la asamblea del pueblo de la alianza y debía presentarse al sacerdote, en el templo, en Jerusalén, el centro del judaísmo y de las clases poderosas. Aunque todo comenzara siendo una «ley de sanidad», como en Israel todo se sacralizaba, se llegó a dogmatizar de tal manera, que quien estaba afectado por ella, era un maldito, pasando a ser una «ley de santidad». Ya hemos dicho que esta es una enfermedad de pobres y marginados. Nadie, pues, se acercaba a ellos: su soledad, su angustia, sus posibilidades ¿quién podía compartirlas? Es el momento de romper este círculo infernal.
Jesús, que trae el evangelio, va a enfrentar a los hombres de su tiempo con todo lo que significa marginar al los pobres en nombre de Dios. Jesús se acerca a él, le toca (expresamente se dice que extendió la mano y le tocó, lo que implicaría que desde ese instante Jesús también quedaba bajo la ley sagrada de la contaminación); pero le cura y, con una osadía inaudita, le envía al sacerdote (a los que representan lo sagrado y el poder) para que sea un testimonio contra ellos y contra todo lo que pueda ser sacralizar las leyes sin corazón. El evangelio es un escándalo y pone de manifiesto eso de que los pobres nos evangelizan.
En este relato de Marcos no es menos sugerente el mandato de Jesús de que no diga nada a nadie y el poco caso que hace de ello el «leproso» curado. El «secreto a voces» lleva la intencionalidad de este evangelista, porque pretende poner de manifiesto que más importante que la aceptación por parte del sacerdote de su curación, es proclamar que ha sido Jesús, el profeta de Galilea, quien le ha llenado el alma y el corazón de gratitud y de acción de gracias a Dios.

Nos acercaremos al tercer domingo del mes con la Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,12-15): Del desierto al evangelio
El evangelio, en todos los ciclos, el primer domingo de cuaresma, es el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. Este de Marcos es el relato más sobrio de los sinópticos, sobre el que Mateo y Lucas construyeron un episodio cargado de insinuaciones teológicas. Que Jesús estuviera el desierto, como lo estuvo Juan el Bautista, no es un hecho del que debamos dudar. Pero, no obstante, el desierto está cargado de simbolismo en la teología de Israel: de la misma manera que es un tiempo de tentación, es también un tiempo de purificación. El número cuarenta, los cuarenta días, señalan, evidentemente, a los cuarenta días del diluvio o a los cuarenta años del pueblo caminando por el desierto hacia la libertad.
Por lo mismo, debemos ponernos en esa clave simbólica para entender este momento previo a la vida pública de Jesús que se prepara a conciencia para abordar la gran batalla de su existencia, es decir, la proclamación de la llegada del Reino de Dios. Y es el Espíritu el que le impulsa al desierto, pero allí se le presentan los animales adversos (alimañas) e incluso ese misterioso personaje, sin rostro y sin identidad, Satanás; aunque también los ángeles que son, por el contrario, la fuerza de Dios.
Señalemos también que el mismo Espíritu, después, le impulsa a Galilea para proclamar el gran mensaje liberador. Para vencer en el desierto, es necesaria la fidelidad a Dios por encima de todas las sugerencias de poder y de gloria. El simbolismo en el que debemos leer hoy nuestro relato nos permite ver que el desierto y los cuarenta días es el mundo de Jesús, el tiempo de Jesús con las fuerzas adversas (las de Satanás) y la de Dios (los ángeles). Eso es lo que está presente en la vida, en toda sociedad. ¿Qué hacer? Pues, como Jesús, proclamar que el tiempo de Dios, el de la salvación y la misericordia no puede ser vencido por el de la maldad, la injusticia o la guerra. Si Jesús estaba guiado por el Espíritu, eso quiere decir que es el Espíritu mismo la voz resonante del evangelio como buena noticia que llama a salir de lo peor que tiene el desierto: las fuerzas del mal.

El último domingo del mes, tendremos la Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,1-9): Caminar hacia la Resurrección
El relato de la Transfiguración de Marcos nos asoma a una experiencia intensa de Jesús con sus discípulos, camino de Jerusalén después de haber anunciado la pasión, para que esos discípulos puedan meterse de lleno en el camino y en la verdadera misión de Jesús. Los discípulos, o bien desean los primeros puestos del reino, o bien quieren quedarse en el monte de la gloria de la transfiguración, como Pedro. Jesús va al monte para orar y entrar en el misterio de lo que Dios le pide; desde esa experiencia de oración intensa puede iluminar su vida para saber que le espera lo peor, pero que Dios estará siempre con él. Es una escena importante y compleja que viene a ser decisiva en el desarrollo del evangelio y de la vida de Jesús que ahora ya mira a Jerusalén como meta de su vida.
Los personajes del Antiguo Testamento, Moisés y Elías, están allí para respaldar precisamente la acción de Jesús. Y la voz misteriosa, entre las nubes, reafirma que, desde ahora, a quien hay que escuchar y seguir es a Jesús. Pedro quiere quedarse, plantarse allí, haciendo tres tiendas, para Moisés, Elías y Jesús. El relato en sí es en el evangelio de Marcos el comienzo del viaje hacia Jerusalén. Y viene a ser como el asomarse a la meta de la vida de Jesús: la resurrección. Pero a la resurrección a la nueva vida no se llega sino por la muerte. Pedro no quiere bajar del monte porque esa vida nueva supone aceptar la muerte, y no una muerte cualquiera, sino la muerte en la cruz. La «gloria» divina que se ha experimentado en el monte está llamando a otro monte, el del Calvario, para que se viva como realidad plena. Jesús es el que tiene las ideas claras de todo ello, los discípulos no.

La decisión de Jesús de bajar del monte de la transfiguración y seguir caminando hacia Jerusalén, lugar de la Pasión, es la decisión irrevocable de transformar el mundo, la religión y la vida. Es verdad que eso le llevará a la muerte. Esa decisión tan audaz, como decisión de una misión que ahora se confirma en su experiencia con lo divino, con la voz del Padre, no le llevará directamente al triunfo, sino a la muerte. Dios le ha revelado su futuro, la meta, la victoria de la vida sobre la muerte. Y ahí está su confianza para seguir su camino y hacer que le acompañen sus discípulos. Estos seguirán sin entenderlo, sin aceptarlo, preparándose o discutiendo sobre un premio que no llegará de la forma que lo esperaban. Del cielo se ha oído un mandato: «escuchadlo», pero no lo escuchan porque su mentalidad es bien otra.

FRASES PARA REFLEXIONAR:
• Lo sagrado, lo religioso, lo espiritual tiene que ser humano.
• Jesús, que trae el evangelio, va a enfrentar a los hombres de su tiempo con todo lo que significa marginar al los pobres en nombre de Dios.
• El tiempo de Dios, el de la salvación y la misericordia no puede ser vencido por el de la maldad, la injusticia o la guerra.
• A la resurrección a la nueva vida no se llega sino por la muerte.

Un fraternal saludo en el Señor.