VENTANA DE FORMACIÓN 43. ENERO 2021

Señor de la Piedad, que en el Nuevo Año que comienza, tengas Piedad de todos nosotros, como tu Santo Nombre nos recuerda, para un futuro incierto, excepto en tu mente.
Estrella, que en el Nuevo Año que comienza, seas nuestra guía en el mar oscuro de la vida, como tu Santo Nombre nos recuerda, Guía de nuestras vidas en otro año oscuro.
Desde la Vocalía de Formación, volvemos a encontrarnos, un mes más, con las Ventanas de Formación, con el objetivo de complementar la formación activa que la Vocalía propone para todos los cofrades con sus actividades durante todo el año. Este mes no es un mes más, sino el primero de un nuevo año. Un nuevo año todavía marcado por el dolor y la tristeza, el miedo y la angustia que esta horrible pandemia está dejando en todo el mundo. Pero esta vez algo ha cambiado. Por primera vez algo de luz se atisba al fondo de todo lo malo. Los Reyes Magos de Oriente nos han dejado la Esperanza encapsulada en viales de cristal. La ansiada vacuna está ya entre nosotros. Aún así el camino se antoja largo. El objetivo de vacunación se va a prolongar durante los próximos meses haciendo que la vida normal sea irrecuperable todavía. La vida cofrade de nuestra Hermandad Dominica y Cofradía de nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Piedad en su Sagrada Presentación al Pueblo, María Santísima de la Estrella, Ntra. Sra. del Rosario y Santo Domingo de Guzmán no va a ser más ni menos de lo que ya nos ha tocado vivir en estos meses pasados. Muchos actos cofrades durante las Navidades han sido suspendidos, atrasados o celebrados con estrictas medidas anti COVID, las ya conocidas restricciones de aforo. Esta característica continuará durante el presente mes de enero, como puede ser en la misa de primero de mes de la hermandad.
SIGNIFICADOS:
Por otro lado, para los que jaeneros, estos primeros días del año nos traen una especial celebración: “Día es de San Antón, ese Santo señalado / cuando salen de Jaén / cuatrocientos hidalgos / y de Úbeda y Baeza / se salían otros tantos”, dice el romance (el anónimo Romance del Obispo don Gonzalo) que da fe de la importancia y fama de esta devoción en Jaén desde el año 1245. La festividad de San Antón Abad, aquel monje cristiano fundador del movimiento eremítico, es un buen momento para los devotos de Nuestro Padre Jesús de la Piedad, ya que el relato de la vida de San Antón, transmitido principalmente por la obra de san Atanasio, presenta la figura de un hombre que crece en santidad y se convierte en modelo de piedad cristiana. Al parecer las celebraciones en honor a san Antonio Abad se llevaban a cabo en la ciudad de Jaén desde el siglo XIII, debido a la influencia de la devoción que existía al santo en Europa central. En esa época, muchos habitantes llegaron al sur gracias a la Reconquista. Hay crónicas que indican que los ballesteros que defendían la ciudad, disponían de una capilla dedicada al santo en la mismísima catedral. No es de extrañar que en pleno siglo XV, Miguel Lucas de Iranzo impulsara la fiesta religiosa. Esta fiesta se consolidó en la ciudad en el siglo XIX. En esa época se impuso la costumbre en la ciudad de celebrar las famosas lumbres, sobre las que se colocaba un muñeco realizado con ropa vieja, paja y serrín. Alrededor de las hogueras los vecinos cantan melenchones y comen rosetas, calabaza asada, morcilla, chorizo y vino de la tierra. Las hogueras están íntimamente relacionadas con el cultivo del olivo y la poda del mismo tras la recolección de la aceituna. Siendo los restos de poda el material fundamental de las hogueras. Antiguamente, se añadían los capachos de esparto que quedaban inservibles tras prensar la aceituna. Es obvia la connotación de purificación del viejo año ya pasado para entrar en el nuevo con otro aire totalmente renovado.
Además, en esta singular efemérides, en recuerdo a San Antón Abad, mucha gente lleva a sus animales a las iglesias para que sean bendecidos. Cada 17 de enero, San Antón da la bendición a todo tipo de animales: perros, gatos, cerdos, pájaros, roedores…
Para las personas que llevan a sus animales, este hecho es muy importante, ya que la bendición los protege contra las enfermedades durante todo el año. Es una garantía de salud y bienestar.

Señor Celestial, Padre Creador de todas las cosas,
hoy quiero pedir tu misericordia y compasión para mi mascota,
y por mediación de san Antonio Abad,
llamado también san Antón, el gran protector de los animales,
que tanto amor tuvo por estas criaturas,
te ruego que no lo abandones nunca;
concédele salud, que no sufra ni padezca,
que no esté triste, que no le falten las fuerzas,
que no sienta dolor ni angustia,
que no se sienta solo ni abandonado
y que siempre tenga a su lado alguien que le cuide con amor

REFLEXIÓN:
Como se puede ver, la oración anterior dedicada a San Antonio Abad, es todo un alegato de amor y respeto a los animales, inspirado en el legado de un hombre que lo dejó todo para dedicarse en cuerpo y alma a la búsqueda de la paz espiritual. Hijo de una familia acomodada, se quedó huérfano a los veinte años, vendió todos sus bienes, entregó el dinero a los necesitados y se fue a vivir a una aldea local, durmiendo en una cueva y llevando una vida totalmente austera. El patrocinio tiene su germen en esta vida de austeridad, cuando, tal y como se cuenta, el eremita encontró la sabiduría en la observación de los animales y halló el amor divino en la contemplación de la naturaleza. Con estos antecedentes, se le podría considerar un ecologista, por el gran amor y respeto que mostró hacia la naturaleza y el medio ambiente.
Se cree que San Antón vivió hasta los 105 años, gracias a una frugal alimentación y por compartir su vida con animales.

EVANGELIOS DEL MES DE ENERO
La lectura que nos ocupa este primer domingo, día del Señor, es la Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,1-13)
Este segundo domingo de Navidad, después de la fiesta de María Madre de Dios con que abrimos el año nuevo, es una profundización en los valores más vivos de lo que significa la encarnación del Hijo de Dios. Esta es una de las páginas más gloriosas, profundas y teológicas que se hayan escrito para decir algo de lo que es Dios, de lo que es Jesucristo, y de lo que es el hecho de la encarnación, en esa expresión tan inaudita: el “Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. La encarnación se expresa mediante lo más profundo que Dios tiene: su Palabra. El evangelio de Juan, pues, no dispone de una tradición como la de Lucas para hablarnos de la anunciación y del nacimiento de Jesús, pero ha podido introducirse teológicamente en esos misterios mediante su teología de la Palabra. Jesús, pues, también se ha encarnado para hacer nuestra palabra (que expresa nuestros sentimientos y pensamientos, nuestro yo más profundo, lo que sale del corazón) una palabra de luz y de misericordia; de perdón y de acogida. El Verbo ilumina con su luz. La iniciativa no parte de la perentoria necesidad humana, sino del mismo Dios que contempla la situación en la que se encuentra la humanidad. Suya es la iniciativa, suyo el proyecto. En el Verbo estaba la vida y la vida es la luz de los hombres. Por eso viene a los suyos, que somos nosotros.
La lectura del evangelio del segundo domingo nos la va a acercar otro evangelista. Es la Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,7-11): El bautismo en el Espíritu
En las tradiciones cristianas primitivas, el evangelio del “Hijo de Dios” (como le llama Marcos (1,1), no comienza de improviso, sin cerrar el pasado. Muchos creyeron que eso había llegado con Juan el Bautista. Y esto se conserva latente en el cristianismo antes de que comenzaran a ponerse en pie las identidades de la religión nueva: el cristianismo. Hoy no se discute que Juan el Bautista fue el precursor del Jesús, al menos en la interpretación fundamental. Pero Jesús, que conoció al Bautista, que incluso se interesó por su causa y su predicación, no se quedó con él…
El texto nos habla del testimonio de Juan el Bautista sobre Jesús, quien llevará a cabo su obra, no por un bautismo de agua (aunque sea un símbolo), sino por el bautismo en el Espíritu. Es la presentación profética, pero sencilla, del que ha de revelar a Dios, sus mandamientos, su proyecto de salvación y de gracia. Jesús vino al Jordán como hombre, pero al pasar por el Jordán, como el pueblo, quedó «constituido» en el profeta definitivo del Dios de la salvación.
El Bautismo de Jesús se enmarca en el movimiento de Juan el Bautista que llamaba a su pueblo al Jordán (el río por el que el pueblo del Éxodo entró en la Tierra prometida) para comenzar, por la penitencia y el perdón de los pecados, una etapa nueva, decisiva más bien, donde fuera posible volver a tener conciencia e identidad de pueblo de Dios. Jesús quiso participar en ello por solidaridad con la humanidad.

Nos acercaremos al tercer domingo del mes con la Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42): ¿Dónde habitas?
El evangelio de hoy nos presenta la forma en que Jesús acogió a sus primeros discípulos. No se hace por medio de una llamada concreta de Jesús. Probablemente en el evangelio de Juan hay una intencionalidad manifiesta: el paso de los discípulos del Bautista a Jesús. Es una escena que viene después de la presentación que Juan el Bautista ha hecho de Jesús a sus seguidores. Por eso, como respuesta inmediata, dos de esos discípulos (uno de ellos se identifica como Andrés, el hermano de Pedro), se interesan por la vida de Jesús. De ahí la pregunta: “Maestro ¿dónde habitas?”. No sabemos a ciencia cierta si eso fue así, ya que la tradición de los evangelios sinópticos parece más primitiva y nos habla de la llamada directa de Jesús a Pedro y a su hermano Andrés, para que dejaran sus redes y le siguieran.
¿Dónde vivía Jesús? No se nos dice en el relato, porque su intención es poner de manifiesto que su modo de vida es lo que se describirá a lo largo del evangelio. Han visto ya algo que fascina a estos discípulos, para dejar al Bautista y seguir a Jesús, y comunicar la noticia al mismo Pedro. Con ello, el Bautista no se encuentra desairado, porque en otro momento él mismo dice: «es necesario que El crezca y que yo disminuya». Así, pues, una vez que Juan el Bautista ha cumplido la misión que le correspondía llega el momento de “seguir” a Jesús, de vivir con él, de contemplar su morada.
El encuentro de Pedro, con Jesús, es presentando en Juan de una forma muy particular, distinta a los sinópticos. Aquí se adelanta su hermano Andrés en su decisión a seguir al Maestro. Pero lo que importa siempre es la disposición. El que Pedro reciba un nombre nuevo“Kefas”(piedra), con todo lo que ello significa, forma parte también del misterio vocacional. Un nombre nuevo es un destino, un camino, una vida nueva, una misión.

El cuarto domingo del mes, tendremos la Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20): «Convertirse es creer en el Evangelio»
EL evangelio de hoy, de Marcos, tiene dos partes. La primera, Jesús viene a proclamar buenas noticias -eso significa evangelio-, de parte de Dios. Ello supone, pues, el anuncio de un tiempo nuevo y la llegada del Reino de Dios. El segundo elemento determina al primero: el tiempo es nuevo porque el reino de Dios ha comenzado. El tiempo es nuevo porque la soberanía de Dios sobre las miserias del hombre ha de ponerse de manifiesto. Este es el empeño fundamental de Jesús: hacer posible que ese Reino, que no es un territorio, ni un poder violento o material, llegue a los hombres. Dios se compromete profundamente, por medio de Jesús, en hacer posible ese Reino de liberación y de gracia. Pero también, por nuestra parte, se necesitan respuestas: convertíos y creed en el evangelio. Eso es lo que Jesús pedía y eso es lo que se nos pide aún. Ser cristianos, pues, debe significar que en este mundo de miserias, el evangelio, como buena noticia para los que sufren, está en acción.
La segunda parte del texto evangélico de hoy describe la llamada a ser discípulos y también pone de manifiesto varias cosas: el evangelio siempre ha contado con testigos que desde el principio forman una comunidad. El anuncio del evangelio provoca decisiones personales creando comunidad y fraternidad. Jesús no es un solitario que anuncia ideas extrañas, sino alguien que llega al corazón de los hombres, hasta el punto de dejar su modo de vivir por la causa del Reino. Los que le siguen sentirán con él una experiencia nueva de vida para anunciarla a los otros («os haré pescadores de hombres»). El «sígueme» de Jesús, de su evangelio, es una palabra creadora, no es doctrina, no son ideas, sino que provoca un estilo de vida.
El último domingo del mes, tendremos la Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28): Las Buenas noticias de Dios, “desdemonizan”, es decir, liberan.
El evangelio de Marcos nos presenta la primera actuación de Jesús después de haber llamado a los discípulos. Entran en Cafarnaún y después en la sinagoga. El evangelio de hoy es digno de consideración y de reflexión porque casi siempre se ha leído de una forma neutral o insustancial. Los personajes son la “gente” y un “endemoniado”, es decir, los sencillos y los oprimidos.
Comienza en el día del sábado, dedicado al descanso para escuchar la palabra de Dios. Varias cosas debemos retener de esta narración: Jesús es invitado a comentar las Escrituras, y desde el comienzo, su enseñanza provoca la admiración, con toda seguridad por lo que dice. La gente le reconoce «autoridad». Debemos entender que aquí la autoridad tiene ese sentido de fuerza profética que no se puede aprender en escuela alguna ni con ningún maestro de la ley. Al principio y al final del relato el coro de la gente se hace testigo de algo nuevo e inaudito. El “exorcismo”, como centro del relato, es la excusa “histórica” para que la gente respire con la llegada de este profeta a la sinagoga.
Es verdad que el texto no nos dice lo que Jesús hablaba, porque el objetivo en este caso es poner de manifiesto la “fuerza” liberadora y salvadora de su palabra en aquel personaje misterioso que se siente provocado por la explicación que Jesús hace de la Escritura.
La mentalidad de la época sobre el “endemoniado” debe tenerse muy en cuenta a la hora de leer e interpretar este relato. La palabra profética de Jesús hace que de aquél hombre salgan sus males, su misma mentalidad demoníaca, que le había provocado la “doctrina” tradicional y a-teológica de los encargados de la sinagoga. Hay un trasfondo religioso y teológico, que no podemos olvidar. Si era un enfermo, estaba pagando alguna falta; esa era la tesis tradicional en el judaísmo de la época. ¿No era eso para endemoniarse? Jesús, pues, rompe barreras; pone de manifiesto la falsedad de una teología que atribuye a Dios lo que es de los hombres, de sus mentalidades cerradas y anquilosadas en el pasado y en un Dios sin corazón. Su interpretación hace de la sinagoga un verdadero ámbito de libertad, donde se escuchan palabras de vida y no de muerte.
Pero lo más importante son sus significaciones, expresadas simbólicamente y no por ello menos reales, para los que acogen el mensaje nuevo de Jesús: las buenas noticias de parte de Dios, liberan psíquica y espiritualmente.

FRASES PARA REFLEXIONAR:
• En el Verbo estaba la vida y la vida es la luz de los hombres. Por eso viene a los suyos, que somos nosotros.
• Jesús vino al Jordán como hombre, pero al pasar por el Jordán, quedó como el profeta definitivo del Dios de la salvación.
• Un nombre nuevo es un destino, un camino, una vida nueva, una misión.
• Ser cristianos, pues, debe significar que en este mundo de miserias, el evangelio, como buena noticia para los que sufren.
• Las buenas noticias de parte de Dios, liberan psíquica y espiritualmente.

Un fraternal saludo en el Señor y Feliz Año Nuevo.