VENTANA DE FORMACIÓN 47. MAYO 2021

Señor de la Piedad, más que nunca TE necesitamos, ten Piedad de todos nosotros, como tu Santo Nombre nos recuerda, Jesús, Rey, Hombre y Dios.

Estrella, más que nunca TE necesitamos,, sé nuestra guía en el mar oscuro de la vida, como tu Santo Nombre nos recuerda, Estrella del Mar, del Cielo y de nuestras vidas.

Desde la Vocalía de Formación, volvemos a encontrarnos, un mes más, con las Ventanas de Formación, con el objetivo de complementar la formación activa que la Vocalía propone para todos los cofrades con sus actividades durante todo el año. De nuevo, hay que comenzar con la mención a la situación pandémica que ha impedido un año más el normal desarrollo cofrade, no sólo de nuestra Hermandad Dominica y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Piedad, en su Sagrada Presentación al Pueblo, María Santísima de la Estrella, Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo de Guzmán, sino del mundo cofrade en general, con un recuerdo especial a las celebraciones marianas, como la romería de nuestra patrona provincial, la Virgen de la Cabeza y la de Santísima Virgen de Rocío, reina de las marismas.

Comenzamos el mes de Mayo, el mes de las flores. El mes por excelencia de la primavera, pero también, es el mes de María y el mes de nuestra Madre, y de todas las madres. Por ello el primer domingo de mayo celebramos, junto a nuestra Cofradía Hermana del Rosario y nuestras RRMM Dominicas, la festividad de la Rosa. D. Raúl Contreras Moreno, Sacerdote diocesano de Jaén, la presidirá el próximo domingo 2 de mayo de 2021 a las 11.30h, comenzando con el rezo el Santo Rosario para seguidamente celebrar la Sagrada Eucaristía a las 12h, donde se hará la Bendición de la Rosas que se repartirán entre los asistentes. Igualmente, el 15 de mayo a las 19:00h horas se celebrará el Rosario Vespertino de María Stma. de la Estrella y el 29 mayo a las 20:00h, la Fiesta de Estatutos en Honor a Ntro. Padre Jesús de la Piedad, ambos actos a celebrar en la iglesia Iglesia de la Purísima Concepción.

SIGNIFICADOS:
El 1 de mayo, se celebra el día del Trabajo, pero también la festividad de San José Obrero, en latín Sancti Joseph opificis. Ya que el evangelio se refiere a José como el artesano (en el original griego), los primeros escritores cristianos suelen hablar de él como carpintero; aunque San Isidoro de Sevilla concluye que José era herrero. En todo caso, un obrero que trabajaba en servicio de sus conciudadanos, que tenía una habilidad manual, fruto de años de esfuerzo y de sudor. Pío IX en 1847 estableció para la Iglesia universal la fiesta de San José como patrono de los trabajadores, fijándola par el tercer domingo de Pascua, pero fue Pío XII quien en 1955, estableció su fiesta el 1 de mayo, con el título de San José Obrero.

El Primero de Mayo era ya reconocido como un día de recuerdo en favor del trabajo y los trabajadores. En Estados Unidos, la Federación Americana del Trabajo, convocó para el 1 de mayo de 1868 una huelga general pidiendo que se estableciese la jornada máxima de trabajo de 8 horas, la huelga fue especialmente seguida en Chicago, en la que hubo protestas y altercados que se saldaron con víctimas mortales. Es por este motivo y en recuerdo a los fallecidos en Chicago, en que se convirtió en una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje. A lo largo del siglo XX, se extendió por la mayor parte de los países la celebración de ese día como fiesta del trabajo, con un carácter reivindicativo, pasando a ser fiesta laboral. En ese contexto reivindicativo en el que Pío XII tomó la decisión de establecer la fiesta litúrgica de San José Obrero el 1 de mayo. Precisamente el 1 de mayo, consciente de que el humilde obrero de Nazaret personifica ante Dios y la Iglesia la dignidad del trabajo manual.
En la solemnidad de San José se presenta con las siguientes palabras: «Para que la dignidad del trabajo humano, y los principios que la sustentan sean grabados profundamente en las almas, que San José obrero brinde su ejemplo y protección a todas las uniones de trabajadores”.

REFLEXIÓN:
Oración a San José Obrero:
Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo. Te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos. Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado de la avaricia, de un corazón corrupto. Sé tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.
Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo.
Amén.

EVANGELIOS DEL MES DE MAYO
La lectura que nos ocupa este primer domingo, día del Señor, es la Lectura del santo Evangelio según San Juan (15,1-8): Cristo, vid donde está la vida
El evangelio de Juan nos ofrece uno de esos discursos llamados de “revelación”, porque en ellos éste evangelista nos muestra quién es El Señor. Se enumera entre los famosos «yo soy» del evangelio de Juan. Aquí, en este discurso, Jesús se presenta con una imagen que era tradicional en la Biblia, la de la viña. Sabemos que la viña está compuesta de muchas cepas, pero la viña no ha dado fruto bueno, es un fracaso, se debe arrancar. No es necesario que Dios la arranque: ahora Jesús se va a presentar como la clave curativa para que la viña produzca buenos frutos. Él se presenta como la vid, y todos los hombres como los sarmientos para que sea posible dar buen fruto.

La lectura del evangelio del segundo domingo es la Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17): La experiencia del amor del Padre en Jesús
El evangelio de Juan, en esta parte del discurso de despedida de la última cena de Jesús con sus discípulos, insiste en el gran mandamiento, en el único mandamiento que Jesús ha querido dejar a los suyos. No hacía falta otro, porque en este mandamiento se cumplen todas las cosas. Forma parte del discurso de la vid verdadera que podíamos escuchar el domingo pasado y, sin duda, aquí podemos encontrar las razones profundas de por qué Jesús se presentó como la vid: porque en su vida, en comunión con Dios, en fidelidad constante a lo que Dios es, se ha dedicado a amar. Si Dios es amor, y Jesús es uno con Dios, su vida es una vida de entrega.
Jesús es el Señor de la comunidad, porque su señorío lo fundamenta en su amor. La comunidad tendrá futuro si ponemos en práctica el amor, el perdón, la misericordia de los unos con los otros. Ese es el signo de los hijos de Dios. No hay otro mensaje, ni otro mandamiento, ni otra consigna más definitiva para los suyos. No está la cuestión en preguntarse solamente ¿qué tenemos que hacer?, aunque se formule en mandamiento, sino ¿cómo tenemos que vivir? : amando.

Nos acercaremos al tercer domingo del mes con la Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-20): Ascensión y misión
El evangelio de hoy es una especie de síntesis de lo que sucedió a Jesús a partir de la resurrección; síntesis que alguien ha añadido al evangelio de Marcos cuando ya estaba terminado. Esto se reconoce hoy claramente por su estilo, e incluso, por su teología. Habla de la Ascensión según lo que hemos podido escuchar en el texto de los Hechos de los Apóstoles. Pero lo que verdaderamente llama la atención de este evangelio es el encargo de la misión del Resucitado a sus apóstoles para que hagan discípulos en todas las partes del mundo. Se describe esta misión de la misma manera que Jesús la puso en práctica en el mismo evangelio de Marcos. Por tanto, Él es el modelo de nuestra predicación y de nuestros compromisos cristianos. El Reino, ahora, se hace presente cuando sus discípulos se empeñan, como Jesús, en vencer el mal del mundo y en hacer realidad la liberación de todas las situaciones angustiosas de la vida por medio del evangelio.

El cuarto domingo del mes, tendremos la Lectura del santo evangelio según san Juan (15,26-27; 16,12-15): El Espíritu de la verdad
El evangelio de este domingo está entresacado de Juan 15 y 16 que se ha puesto en boca de Jesús en el momento de la despedida de la última cena con sus discípulos. Habla del Espíritu que les ha prometido como «el Defensor» y el que les llevará a la experiencia de la verdad. Cuando se habla así, no se quiere proponer una verdad metafísica, sino la verdad de la vida. Sin duda que quiere decir que se trata de la verdad de Dios y de la verdad de los hombres. El concepto verdad en la Biblia es algo dinámico, algo que está en el corazón de Jesús y de los discípulos y, consiguientemente, en el corazón de Dios. El corazón es la sede de todos los sentimientos. Por lo mismo, si el Espíritu nos llevará a la verdad plena, total, germinal, se nos ofrece la posibilidad de entrar en el misterio del Dios de la salvación, de entrar en su corazón y en sus sentimientos. Por ello, sin el Espíritu, pues, no encontraremos al Dios vivo de verdad.

El último domingo del mes, tendremos la Lectura del santo evangelio según san Mateo (28,16-20): El bautismo sacramento del amor trinitario
El evangelio del día usa la fórmula trinitaria como fórmula bautismal de salvación. Hacer discípulos y bautizar no puede quedar en un rito, en un papel, en una ceremonia de compromiso. Es el resucitado el que “manda” a los apóstoles, en esta experiencia de Galilea, a anunciar un mensaje decisivo. No sabemos cuándo y cómo nació esta fórmula trinitaria en el cristianismo primitivo. Se ha discutido mucho a todos los efectos. Pero debemos considerar que el bautismo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo significa que ser discípulos de Jesús es una llamada para entrar en el misterio amoroso de Dios.
Podíamos preguntarnos qué sentido tienen hoy estas fórmulas de fe primigenias. Pues sencillamente lo que entonces se prometía a los que buscaban sentido a su vida. Por lo mismo, hacer discípulos no es simplemente enseñar una doctrina, sino hacer que los hombres encuentren la razón de su existencia en el Dios trinitario, el Dios cuya riqueza se expresa en el amor.

FRASES PARA REFLEXIONAR:
• Él se presenta como la vid, y todos los hombres como los sarmientos para que sea posible dar buen fruto
• ¿Cómo tenemos que vivir? : amando
• es el encargo de la misión del Resucitado a sus apóstoles para que hagan discípulos en todas las partes del mundo
• el corazón es la sede de todos los sentimientos
• el bautismo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo significa que ser discípulos de Jesús es una llamada para entrar en el misterio amoroso de Dios.

Un fraternal saludo en el Señor.